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El valor de un asesor financiero certificado frente al ruido de las redes

En un ecosistema financiero saturado de información, un asesor certificado y profesionalizado es el antídoto contra el ruido

El verdadero desafío al comenzar a invertir no es el acceso a la información, sino la capacidad de discernir qué contenido es relevante, confiable y útil para los objetivos personales. En la actualidad, vivimos en una era de sobreabundancia informativa y exposición constante a contenidos —desde videos cortos hasta infografías— que a menudo prometen el éxito financiero inmediato. En un entorno saturado de “gurús”, algoritmos y contenido viral en redes sociales que buscan vistas y likes, es inevitable toparse con consejos dudosos. Es precisamente en este contexto donde la figura del asesor financiero adquiere una relevancia fundamental, actuando como un guía y acompañante estratégico.

En plataformas como YouTube, TikTok o Instagram, los influencers financieros han ganado terreno entre los inversionistas más jóvenes. Datos recientes de Emplifi revelan que de 2023 a 2024 los influencers financieros en Instagram y YouTube duplicaron el crecimiento promedio de seguidores en comparación con otros creadores de contenido. En Instagram, el crecimiento promedio de los influencers financieros alcanzó un 6%, mientras que en cuentas con más de 100 mil seguidores pero menos de un millón este porcentaje se disparó a casi el 15%. En YouTube, el panorama es similar para esta clase de creadores de contenido, con un crecimiento de suscriptores promedio cercano al 8%.

Lo que resulta aún más relevante es cómo las nuevas generaciones interactúan con esta información. Un reporte del CFA Institute, en colaboración con la FINRA Investor Education Foundation, muestra que la Generación Z recurre con mayor frecuencia a las redes sociales para informarse sobre inversiones, superando a Millennials y la Generación X. En países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y China, entre el 41% y el 53% de los inversionistas de la Generación Z utilizan las redes sociales para aprender sobre este tema, y un porcentaje significativo (entre el 30% y el 51%) cita a los influencers como un factor clave en su decisión de comenzar a invertir. El contenido más discutido por estos influencers abarca acciones individuales, fondos indexados y ETFs, y una parte considerable de este material ofrece guías (45%), promociones (36%) y recomendaciones de inversión (32%).

Si bien este fenómeno democratiza el acceso a ciertos conceptos financieros, también representa un riesgo en la educación financiera de las nuevas generaciones y en la reputación de la cultura de inversión. En este momento de la historia en la que se privilegia lo inmediato, el asesor financiero tiene la responsabilidad de invitar a la reflexión, evitar decisiones impulsivas y, sobre todo, contrarrestar el FOMO (fear of missing out), uno de los sesgos conductuales más comunes en el mundo financiero.

Este sesgo lleva a las personas a imitar decisiones ajenas sin entender el activo, el riesgo ni el momento adecuado de entrada o salida. Es el camino más corto hacia comprar caro, vender barato y asumir riesgos innecesarios. Aquí es donde el asesor debe actuar como un educador que cultiva la objetividad, inspira confianza y lidera con criterio.

El papel del asesor financiero va más allá de proponer un portafolio. Implica construir una relación basada en empatía, educación continua y estrategias alineadas a los objetivos reales del cliente. Significa enseñar que invertir no es seguir la moda del momento, sino establecer una estrategia con visión de largo plazo, que responda a metas personales, horizontes definidos y tolerancia al riesgo. En ese sentido, resulta importante verificar que la persona de quien tomemos consejos de inversión cuente con la preparación y certificación adecuadas.

invertir no es seguir la moda del momento, sino establecer una estrategia con visión de largo plazo.

México cuenta con aproximadamente 10 mil asesores con la certificación necesaria de Asesor en Estrategias de Inversión, otorgada por la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB). Además, existen iniciativas como GBM Advisors, presente en la mayoría de los estados del país, que brindan herramientas a profesionistas autónomos ya certificados para que continúen ofreciendo un acompañamiento con profunda empatía y un interés genuino en entender los objetivos personales de cada individuo para traducirlos en un portafolio a la medida.

En un ecosistema financiero saturado de información, un asesor certificado y profesionalizado es el antídoto contra el ruido. Su labor trasciende la búsqueda de likes; se fundamenta en la ética, experiencia y capacidad de transformar la incertidumbre en una estrategia con visión de largo plazo. Porque en un mundo donde abundan las opiniones, el verdadero valor reside en quien sabe escuchar, interpretar y guiar con propósito. Ese es —y seguirá siendo— el lugar del asesor financiero: el aliado estratégico para quienes buscan que su patrimonio refleje sus metas más profundas.

Por Herminio Padruno, VP de Growth de GBM Advisors